jueves, 30 de octubre de 2008

"No solo en nuestro pais sucede esto"

"El tren de altura paso poco" .. dificultad de los usuarios para subir los escalones de los nuevos trenes de Renfe:

La noticia sobre esos nuevos trenes llamados Civia, que cuando se detienen en la estación de Passeig de Gràcia obligan a dar una zancada de 52 centímetros para trepar hasta el primer escalón de acceso, no fue en absoluto un dato disuasorio para los miles de ciudadanos que en una mañana de sábado, en otoño y con sol, como la de ayer, se interesaron en viajar a lugares cercanos y agradables. Campo o playa a menos de una hora de Barcelona.Así que se presentaron como tenían previsto, en los andenes del ferrocarril de una ciudad occidental. La compañía Renfe, consciente de la preparación física que su innovación férrea exige en dicha estación, y del peligro que supone, limitó y espació cuanto pudo la dosificación de los Civia, de forma que solo los experimentaron los viajeros que fueron al aeropuerto en los extremos del día. Poca gente, aunque la suficiente como para dejar constancia de que los escalones suponían un sufrimiento.Los de siemprePara el resto, Renfe recuperó los trenes de siempre, cuyos escalones de acceso ya son notablemente altitos y difíciles.Hubo curiosos que acudieron a los andenes de la estación solo por ver cómo se organizaban los viajeros poco ágiles para subir al tren de altura. Esos observadores esporádicos, no siempre habituales del ferrocarril, pudieron descubrir otros elementos aún más curiosos que el gran escalón: las tristes condiciones en que transcurre el devenir de miles de personas que a diario se ven obligadas a transitar por el subterráneo de la gran estación de Passeig de Gràcia.Andenes excesivamente angostos para la gran cantidad de personal que absorben de continuo, ausencia completa de escaleras mecánicas, pasillos catacúmbicos estrechados por eventuales biombos de loneta verdosa que inducen que allí se está arreglando algo, e individuos desorientados que dan con el tren cuando buscaban el metro --que transcurre por túneles contiguos-- son parte de este paisaje underground. A veces, falta el aire.Como sábado que era, ayer se sumaron las bicicletas de papá y mamá, hubo más carritos de bebé de los establecidos, y llegaron los mismos viajeros de siempre, con inmensas maletas de color rojo y sin ruedas. "Mamá sube con el nene, papá alza el carro hasta arriba y tú ve junto a él --organizaba una mujer de acento latinoamericano, que viajaba con la familia descrita--. Deja la maleta grande ahí abajo, que ya irá en su busca papá cuando deje el cochecito. No creo que nadie pueda con ella para salir corriendo".Ascender desde los andenes tras la llegada de un tren podía inducir una cierta claustrofobia. Lento y estrecho transcurrir sin posibilidad de atajo, que conduce al cielo abierto en uno de los núcleos más aparentemente modernos de Barcelona. Lo más, sobre lo menos.Los informadoresDe vuelta a los andenes del Civia, los informadores destacados por Renfe, dispuestos a ayudar a embarcar a quienes no pudieran con su peso, se aburrían. Ocupaban espacios aislados de la muchedumbre con billete, como interesados en ser objeto de fácil localización.Cuando llegaba algún tren importante por el volumen de pasajeros que desembarcaba, algún informador se acercaba a las puertas y miraba, en especial a los ancianos. Como, la mayoría, eran los trenes de siempre, los viajeros ya sabían cómo colocar los pies para que no se les colaran bajo el alto peldaño. Después, el informador regresaba a su núcleo de espera, junto a sus compañeros. Así todo el día.La compañía Renfe reiteró ayer que mañana lunes, o el martes próximo, ya no circulará por la red de cercanías ningún tren Civia, los innovadores convoyes que pretendían aportar comodidad a los pasajeros más enfadados por las recientes obras del AVE.También insistieron en que está previsto que la estación de Passeig de Gràcia, una de las más vetustas de Catalunya aun siendo la más próxima al centro neurálgico de Barcelona, reciba una reestructuración profunda a medio plazo. Antes, existe la pretensión de colocar alguna estructura transitoria que alce los andenes, de forma que los viajeros queden en igualdad de condiciones de acceso con quien sube al tren en Sants, por ejemplo.Las obras definitivas no se iniciarán este año, y no está previsto que finalicen antes del 2011. Hasta entonces, es correcto sugerir que las personas con dificultad para moverse eviten la estación de tren más céntrica de Barcelona.

Fuente: www.elperiodico.com

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